domingo, 28 de agosto de 2011

Soy un retrasado mental para mi época

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Esta no será la primera vez que utilizo como título de un texto la frase de alguien más, pero sí la primera en ser publicada. Esto porque he decidido postergar aun más el escrito pendiente sobre la naturaleza del humano y su comportamiento, basado en el raro comentario de una mujer en el cual aseguraba que el humano era un ser bueno por naturaleza, sin argumentos a su favor más que sus propias creencias, en el momento fue destruida por unos cuantos partidarios de la idea contraria. Me parece que su comentario fue bastante ridículo e impreciso por mucho, más tratándose de una idea basada en sinsentidos personales, pero de eso habrá la oportunidad de concluir en ese escrito aplazado.
 

Más que querer anunciar la próxima publicación de ese texto, con esta insustancial introducción, quiero enfatizar que el presente texto será el prefacio del pospuesto, pues es verdad que relacionados estarán y que éste será un análisis subjetivo, lo contrario a la siguiente divulgación, que será imparcial y fundamentado con referencias pertinentes al tema. Pero eso está por verse, y quiero demostrarle que soy un retrasado mental para mi época.

A menudo mis amistades y yo solemos reír sabrosamente sobre las elocuencias de algunas personas en específico, ya sea que nos cause mucha gracia su forma de pensar y actuar, o sea tan molesto que al contrario de reaccionar en su contra, burlarse resulta mucho mejor, aun haciéndolo frente a su cara, de preferencia que sea así, la hipocresía es enfermiza y si me conoce, sabe usted que no veo nada de malo que algunas personas mueran de risa a causa mía, obviamente estoy hablando de situaciones involuntarias, esas ocasiones donde todos se ponen colorados y sólo quieren huir de la vergüenza, por ejemplo una caída, esa no falla, siempre que lo vean caer, se reirán, y mucho. Pero no neguemos que reír a la espalda de un sujeto puede ser aun más divertido, permite profundizar en exageraciones que provocan desacostumbradas risas que hasta provocan dolor. 

Es esa manera de reaccionar frente a las extrañas situaciones de la vida la que me lleva a usar una frase célebre dicha por un personaje de lo más molesto como título para este texto. Han pasado cuatro años desde que escuché esa frase y aun sigo riendo, y aun procuro evitar a ese antipatiquísimo personaje, y lo haré por siempre, se presenta y yo huyo, lo prometo. Sin embargo mi reflexión sobre la frase me ha desviado un tanto de las risas, y me ha llevado a un estado de ánimo más serio y no del todo agradable. Desconozco que le haya llevado a este tipo decir tal cosa, pero se que no tiene un agradable pasado para su propia salud mental, ni yo tampoco pero espero no ser comparable con él. Y en realidad ni siquiera quiero analizar a este sujeto, desgraciadamente no conozco más que otro par de cosas de él, sin fruto alguno. Pero muchos lo consideran una basura para la sociedad, una lacra, una bazofia, y yo por conocerlo tan poco he caído en la misma opinión, ya sabe, uno se vuelve partícipe de los rumores si no tiene nada que disolver, aunque no tenga nada que agregar, usted forma parte de la habladuría. De esta manera, le digo, se generan las fobias sociales, atacando a personas anónimas, ajenas a nuestro pensamiento y conocimiento, intente no caer en estas acciones. Presumiblemente este sujeto tiene una excusa para desentenderse de todo trato, acción coherente o responsabilidades ya que ha destruido su cerebro voluntariamente, hasta donde yo conozco. ¿Cómo? Arremetió en contra de su salud mental por medio de fuertes narcóticos, con excesiva frecuencia, hasta fundir su intelecto.

Pero me parece que dentro de las risas que causó la frase, que en ese momento pareció una irreverencia total de aquel atrofiado cerebro, en lo profundo tiene mucho que mostrar. Quizá el contenido no pueda ser disponible para todo aquel que lea este texto, al menos no de la manera que me gustaría, y perdón si usted no me entiende, pero lo que quiero decir es que he visto lo suficiente como para desconfiar de toda aquella opinión, identificación o interpretación de un texto. A pesar de leer cuanto se me antoja, encuentro ensayos insípidos o aburridos, pero comprendo que la culpa no es de su autor, vivir los sentimientos y sensaciones de los demás es imposible y por tanto, hallarse en lo que escriben, simplemente se intenta, porque poco se logra con la poderosa imaginación y empatía, que a comparación con la vida misma, representan poco para ‘entender’ al otro, y quisiera decir vivir por el otro, pero no es posible.

Así que no intentaré explicar o interpretar lo que esa frase significa, seguramente ni el sujeto mismo se acuerde de haberlo dicho como para que me ayudase a explicárselo a usted, pero yo no lo haría, mejor haría un monólogo para que todos escupiéramos la bebida en la cara del otro por no soportar la risa, valdría más la pena, eso creo yo. Simplemente es el título de este texto ¿Vale? Pongo una sonrisa ladina.

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Son muchas las personas que se han impresionado con los relatos que he hecho sobre mis experiencias en estados de irrealidad o de una desrealización, si así lo prefiere, a causa de una incontrolable ansiedad que padecí a principios del año (2011). Todas me han preguntado ¿Qué pensabas? Y bueno, como ya he dicho antes, es difícil pensar cuerdamente cuando uno se encuentra en esos estados, más bien uno termina sucumbiendo en un terrorífico ataque de pánico, teniendo en mente una única salida, la muerte inminente. Pero conforme los estados de irrealidad disminuyeron en su ‘dureza’ casi como para decir que disminuyeron su castigo sobre mí, pude realizar algunas observaciones. Algunas ya las he comentado […la posibilidad de que exista un espacio entre mis manos y mi cabeza, me sorprende más que nunca, el asombro por lo banal nunca fue tan extremo, estar realizando actividades de manera automática, y de pronto darme cuenta de que existo y que puedo disfrutarlo y ser consciente, me hace sonreír y me hace sentir totalmente extraño, pero es extraordinario…] pero cuando se me pregunta sobre lo que piensa una persona que ha estado entre la irrealidad y la realidad, mental, es inevitable para mí profundizar en mis pensamientos. 

Una de las primeras emanaciones, gracias a la ayuda de una espléndida persona, es que no debo preocuparme y que sólo debo navegar cuando me encuentre en esos estados, apaciguar el miedo y tener el genio para utilizar creativamente lo que se me presenta en esos estados. Como si fuera un paseo, una tarde en un velero que navega por aguas tranquilas, un paseo. Estos comentarios coincidieron con fechas en las cuales comencé a escuchar grabaciones de un cómico llamado Bill Hicks (William Melvin Hicks) quién encontró la muerte a muy temprana edad, treinta y dos años, en 1994, pero que dejó un gran legado, con grandes pensamientos plasmados en monólogos impresionantes. Por fortuna encontré un fragmento del final de una de sus presentaciones, grabado en video, y lo que dice en esta grabación me parece fantástico, y pertinente para expresar lo que siento mientras me encuentro de ‘viaje’.





Es curioso, ahora más que nunca me llaman mucho las coincidencias, aunque no creo en ellas, pero simplemente suceden, espero que me entienda, es sólo una manera de describir un suceso con una palabra. En ocasiones se siente extraño y no puedo evitar pensar que mi mente tiene algo que ver en todo esto, justo cuando alguien me recomienda algo, aparece un muerto, y me lo dice de igual manera. Pareciera que hay señales que resaltar, pero quizá la explicación más coherente y probable es que existan personas que piensen de una manera estupenda, que no dejen que la vida se vaya sin que le echen un buen vistazo, y buscándolos, los encontrará, aun si muertos están.

Me piden que explique lo que una persona en un estado de irrealidad piensa y un prefacio sobre la naturaleza del humano, porque de eso se trata todo esto, pero debo de ir poco a poco, y no siempre soy yo quien puede explicar sus propios pensamientos. Pero ya he encontrado quien puede decirlo mucho mejor que yo, en un contexto bastante diferente. Bill Hicks, de nueva cuenta. “Mienten acerca de la marihuana. Te dicen que fumarla te convierte en una persona desmotivada. ¡Mentira! Cuando estás bajo su influencia, puedes hacer igual de bien todo lo que normalmente haces. Simplemente te das cuenta de que no vale la pena el maldito esfuerzo”. Espero no tener que aclarar que esto es sólo una broma, o quizás una manera subjetiva y profunda de analizar los estados en los que uno se encuentra después de haber fumado la planta. Pero lo que trato de decir aquí, a cuesta de esta frase cómica, es que durante esos periodos de irrealidad, me he dado cuenta de que son muchas las cosas que no valen el maldito esfuerzo o la pena. En esto incluyo actitudes, acciones, pensamientos y otras espeluznantes conductas del humano, como el odio, que parece inacabable.  

Pero siempre te encuentras a indeseables personajes, con ideas retorcidas, que en mi opinión, surgen como cualquier otra idea, pero la mente es tan poderosa que puede darle las vueltas que sean, hasta que la retuerza y le exprima cualquier coherencia o virtud que ésta haya tenido, pero extrañamente convencen a millones de que tienen que ser reales, cuando en verdad son ideas que devastan cerebros. “Lo malo no es pensar mucho, sino sentir muy poco”, en palabras de Charles Chaplin. Otro muerto ¿Comienza usted a ver un patrón aquí? Bueno se lo explicaré. Me gusta mucho escuchar o leer, y si es posible ver, lo que algunas personas dijeron e hicieron alguna vez, antes de cesar su existencia. Son pocas las personas vivas a las que busco, para escucharles o verles, en comparación al montón de muertos que me platican algo durante el día. Creo que la enorme mayoría de las personas que viven actualmente están repletos de mierda, por dentro y por fuera, y por mí que se hundan en ella, pero arriesgaré mi vida y me ensuciaré por completo para ayudar a quien quiera salir de ella. Pero el desapego que manifiesto contra los que se ahogarán en su irracionalidad y su retraso voluntario no es por odio, tempranamente en la vida me di cuenta que es muy corto nuestro paso por aquí, que arrastrar rencores sólo nos agotará más rápido y el sabor de la vida será insípido, si acaso vivir así tiene algún saborcillo. Mejor tomarlo por lo bueno, y burlarse, o sonreírle a los otros, si prefiere decirlo con formalidad e hipocresía.

No quiero decir que en aquellos tiempos (cualquier época en la cual algún sujeto haya destacado y ahora se encuentre muerto, o más bien, sea reconocido en la actualidad, pues no necesariamente son reconocidos durante su paso por la vida) el gentío haya tenido una mentalidad vacía de cúmulos fecales en la mente, muy al contrario, hemos mejorado, misterios se han develado y supersticiones han quedado petrificadas y cubiertas por el polvo que se acumula en las catacumbas de la memoria o en un estante arrinconado de una vieja biblioteca. Pero es una pena que mucho de ese avance haya sido causado gracias a la apreciación de aquellos pensamientos formulados por sujetos destacados, pero que haya sido logrado por generaciones posteriores a su deceso. Nunca se pierde uno de la oportunidad para ignorar al otro, o de menos tirarle unas mentadas y recordarle a su madre, y utilizar propaganda para convencer a la multitud de que aquel sujeto está zafado y poco de importante tiene. Muchos casos en los cuales, en lugar de honrarlo en vida, se le dedica a su memoria, muchos años después. La celebración de un legado y no de una ceremonia honoraria. Que tristeza, de la verdadera.

Y aunado a esto, unos genios ignorados, y unos idiotas idolatrados. Mensajes redentores perdidos entre un ramaje de patraña y habladuría. Que de no ser por estos fisgones mentales, quizá todos leeríamos más a quien tiene que enseñar y no a quién sólo tiene que espiar y envidiar. Quizá escucháramos más, y con prontitud aquellos mensajes que dicen: No odies, no ignores, tranquilo, podemos convivir, coexistir, amarnos, y también dejarnos, pero sin odio. Escucha, toca, muévete, pregúntate, observa, atiende a su mirada. Aquel al que ves, existirá una única vez, nunca lo olvides, y deja que te enseñe, pues tu morirás al igual que él, sea un animal, una bacteria, una planta, aprende. No mueras ignorando lo mismo que cuando eras un niño, o al menos muere siendo menos cruel que un niño

Mensajes que aun tienen relevancia, porque quizá llegaron muy tarde, se atrasaron durante el camino, o porque no quisieron ser escuchados en su momento, y ahora, por pocos deben de ser rescatados, pero por miles de millones deben de ser escuchados. Espero que quien lea esto sepa que la acción de escuchar, por definición, confiere una invitación a la actuación. Absoluta atención al discurso siguiente.




“Preguntar por el significado o el objeto de la propia existencia, o de la creación, por lo general siempre me pareció absurdo desde el punto de vista objetivo. Y sin embargo todo el mundo tiene ciertos ideales que determinan la dirección de sus esfuerzos y sus juicios. En este sentido, nunca he visto la comodidad y la felicidad como fines en sí mismos - tal base ética la encuentro más adecuada para una manada de cerdos…” [Este fragmento pertenece a la obra literaria llamada The World as I See It escrita por Albert Einstein en 1949. La importancia de la inclusión de este fragmento reside en resaltar la similitud de ciertas actitudes bestiales que asemejan al humano con otros animales salvajes: los cerdos. Posteriormente analiza los problemas gubernamentales de Europa y su opinión sobre el acierto en el sistema político de los Estados Unidos. Lo cual no tiene relevancia en este texto, pero que posteriormente lo lleva a la siguiente cita]

“…Este tema me lleva al peor afloramiento de la naturaleza de la manada, el sistema militar, el cual, yo aborrezco. Que un hombre pueda sentir placer al marchar en formación a los acordes de una banda, es suficiente para hacerme despreciarlo. Sólo le ha sido dado su gran cerebro por error, una columna vertebral era todo lo que necesitaba. Esta plaga de la civilización debería ser abolida con la mayor rapidez posible: el heroísmo por orden, violencia inconsciente, y toda la pestilencia sin sentido que tiene por nombre patriotismo…” (Einstein, 1949).

Mi opinión con respecto a esta frase va más allá, alguna vez leí un fragmento que George Carlin -otro muerto- escribió acerca de los jugadores de futbol americano. En él decía – tal vez no sean las palabras exactas, y lo siento por eso- “…ellos están ansiosos por demostrar su hombría… !Entonces dejen que se destrocen a golpes! Lo están pidiendo, déjenlos...” Y bueno, con respecto a los soldados militares, no puedo pensar de diferente manera o quizá tenga una peyorativa opinión, porque me parece patética la manera de enfrentarse entre sí. Fanáticos de la violencia, escudados por una bandera y según ellos un amor por una división territorial imaginaria, en una roca, perdida en el vastísimo universo. Enloquecidos por el mérito y orgullo de haber nacido en tal país, pero que en realidad, merito alguno, no tiene, simplemente un accidente o una ocurrencia de la causalidad, totalmente fuera de su alcance y manipulación. Estos sujetos, recurriendo a tecnologías que los aparten del peligro, pero aproximen a quienes no deberían de encontrarse en peligro: los civiles. Cobardes y no guerreros. Absurda veríamos una guerra entre seres microscópicos, pero me parece seguro decir que lo apreciaríamos de esa manera debido a nuestra falta de conocimiento sobre aquellos seres, y de igual manera, me parece que nosotros no entendemos la inversión de esta idea, lo quiero decir es que ¡Nosotros no concebimos que la idea de pelear por una pequeña esquina de nuestro pequeñísimo mundo, es una completa y absurda tontería, que cuando usted observe el universo en una noche muy oscura, usted inevitablemente se dará cuenta que esos pequeños seres microscópicos son mucho más grandes que nosotros en comparación de escalas! (Planeta Tierra-Micrómetros, Universo – Planeta Tierra)  Y aun usted no entenderá porqué esos seres se asesinan, a menos de que los estudie a profundidad. Lo peor es que el terror ha superado por mucho a quienes se oponen a él, haciéndolos pagar con el precio más caro que se puede cobrar: la vida misma. Y cuando arribo a estos pensamientos no puedo evitar el cólera que trepa por mi pecho. Que estemos abandonados a nuestra propia suerte, que para mi no existe, o peor aun, que dependamos de aquellos hombres armados para sobrevivir a nuestra autodestrucción, ni siquiera de los peligros de la implacable naturaleza, sino de nosotros. Combatir fuego con fuego, como querer combatir el paso del tiempo con la memoria, no resulta bien, al final todos olvidan porque mueren o los asesinan.    

Así que cuando me preguntan sobre mis estados de irrealidad, no es mi experiencia lo que me importa contarles a las personas, sino lo que nos hemos venido perdiendo todo este tiempo. ¿Cuánto hemos de esperar, para que seamos lo que tantos filósofos han presumido de la especie humana: única, noble, maravillosa y extraordinaria? Para comenzar, una de las acciones consideradas como únicas del humano ha sido descatalogada, pues se ha observado que distintas especies en el medio natural, realizan los mismos actos aciagos, dramáticos y de gran severidad: el asesinato de un integrante de la misma especie. Así que quizá no estemos tan lejos de la implacable naturaleza. No tan únicos. Y después de todo, no me fío de cualquier filósofo cuando se trata de cuestiones científicas, como la evolución del comportamiento.     

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Le diré un poco más de lo que ha pasado por mi mente, después de navegar.

No entiendo como he llegado hasta aquí, para ser sincero, no recuerdo ni la mitad de mi estancia aquí, por días enteros me siento un anciano que no recuerda a sus mejores amigos de la infancia, ni a sus hermanos, pero que sabe que los extraña mucho, pues sonrisas más fieles e inocentes, difícilmente encontrará. Y sabe que sonrisas maliciosas, vivió peores en el resto de su vida, y que seguirán llegando hasta el día de su muerte. Me entristece que una persona pueda ser tan perversa, cuando ser bueno resulta bien, una risa amigable destruye a cualquier carcajada malévola, pero creo que Facundo Cabral se equivocaba cuando decía que ser bueno resulta mejor hasta como negocio, he visto y escuchado como el crimen paga siempre mejor. Maldita es para nosotros la causa de ese comportamiento, pero al final del camino es simplemente una valoración moral de la conducta humana, sin embargo que abruma a aquellos que nos preguntamos cómo puede ser posible que un ser con tal capacidad de racionalización, pierda los estribos de tal manera. Todos sabemos como mentir, pero algunos preferimos no hacerlo, y para quienes no me creen a mí, les muestro que no tengo porque mentir. Tengo sueños extraños, que antes no tenía, y mucho menos que recordara. Ahora despierto gritando o riendo, y me cuesta mucho levantarme. Los doctores dicen que sigo alerta, y no estoy ni en una guerra. El otro día soñé que estaba despierto: era una desrealización, y veía a los pelícanos volar al ras del oleaje que arribaba a la costa, y era una de las cosas más bellas que haya visto jamás, comparable con el sabor del mejor vino, con el cuerpo de la Venus, y la visión de una madrugada estrellada que vi en Oaxaca, y confrontable también a su símil plasmada en un lienzo: la noche estrellada de Vincent van Gogh. Lo más bello.

Y todo se reduce a la sensibilidad o a la irritación que me ha generado sufrir de tanta ansiedad, la vista ha cambiado, siento que no veo igual que antes, pero no por tener una graduación nueva en mis anteojos, que con el pasar de unos cuantos meses se hace vieja, no lo sé, pero la vista es para mí un neologismo conocido como debraye, y también esa palabra definiría mi reacción entre la irrealidad placentera. Solía advertir a las personas del peligro que representa dar por sentado su existencia, y jamás maravillarse ante ella, y el poder de la mente para ser consciente de ello. Pero ahora soy yo quien necesita de aquel que pueda decirme, la vista es una locura, y jamás debiste de acostumbrarte a ella, porque es muy bella, y cuando te habitúas a ella, te quedas ciego, te lo pierdes todo, hasta la explicación de cómo funciona la vista. Qué tarados somos la mayoría. 

La posibilidad de observar lo que nos rodea, sea móvil o inmóvil, vivo o no vivo, sin perder el rastro visual del objeto mas que por voluntad propia (en caso de no padecer una lamentable enfermedad o lesión, espantosas para la imaginación de quienes no la sufren, y pavor para quienes la viven) ¡Me parece una locura y una realidad desconcertante! ¿Simpatizaría conmigo si le dijera que mis palabras no son suficientes para explicar el éxtasis que siento al poder ver? Sólo piense en como le describiría lo que es la visión a un ser que nunca pudo ver, por naturaleza, que el concepto y la definición de vista ni siquiera existen para él, sería asombroso y monumental que llegara a entenderlo.

Comprendo muy poco, y me siento profundamente perdido y hasta confundido, pero trato de no estar distraído. Y supongo que es aquí el punto clave de vivir las desrealizaciones, si antes de vivir esa experiencia ya se asombraba usted por todo, después de vivirla, el asombro no lo dejará solo ni al despertar.

Tengo la fortuna de querer a la vida, y de no padecer el sufrimiento que soportan miles de millones de seres vivos, pero no se si algún día me canse de vivir o me asuste tanto, y quiera que me dejen en paz para tomar una larga siesta de la cual no salga jamás. Pero se que aunque no lo quiera, voy a partir, al igual que usted, y tenemos el mismo destino, sea usted pobre, rico, humilde, desgraciado, amable, arrogante, honesto, depravado, violento, y lo que usted quiera, usted y yo terminaremos en donde el resto nos espera desde hace años, quién sabe donde. Y para serle honesto, me parece que nadie nos espera, porque como dice el prólogo del libro ‘Portraits of The Mind, Visualizing the Brain from Antiquity to the 21st Century’ escrito por Jonah Lehrer: “…Sin embargo no hay nada más: Esto es todo lo que somos. El poder de este hermoso libro es para mostrar que el ‘carnoso’ cerebro es más que suficiente, que contiene las multitudes y la maquinaria necesaria para explicar la maravilla de nuestra existencia…El alma no está muerta, parece ser que no es necesaria”.

Aun así yo no espero que usted me entienda, porque para ello, usted ha de ser yo, y eso no se puede. Lo que podemos entender, es que el otro no entiende, y que por lógica, lo mejor es no meterse en un conflicto con lo que se desconoce, no se sabe a dónde irá a parar. Antes de sucumbir en tonterías siempre intento comprender, quisiera saber antes de asustarme: por qué las nubes pueden tomar la forma que se nos antoje, inclusive la de un pene, vía de la vida, y nada malo. Sólo un par de miles se conmociona porque desconoce si pudiera llover un nubarrón de semen. Vulgar según ese par de miles, pero que no piensan que de malo tiene lo mismo que ver un par de senos en la cama, o imaginarlos. Absolutamente precioso. He visto nubes toda mi vida, he visto formas que seguramente usted también y créame cuando le digo que no es un mensaje de ningún tipo. Es un fenómeno climático y no una artimaña de un mensajero invisible, o simplemente un reflejo de una memoria donde un artista maquillado utiliza objetos de forma fálica para avergonzar al hombre y condenar su lujuria, como siempre han querido las religiones, miles inconscientemente se asustan. Para morir de la risa, miles y miles preocupados por una nube. Toda mi vida he visto nubes, pero nunca, nunca, jamás llegué a pensar que me cubriría de otra cosa más que agua, aunque fuese ácida. O que representara una vulgaridad. Yo lo encuentro gracioso, podernos burlar de nuestras extrañas asociaciones mentales. Estos miles, quizá si vean las estrellas, lleguen a ver […] entre las constelaciones, quién sabe, ayúdeme y use su mente cochambrosa.       

He visto perder la cabeza a las personas, y entre ellas, a mí. Se que es fácil alucinar, al menos, la pura ansiedad puede ejercer efectos cercanos, y debe saber usted que no será racional lo que llegue a pensar si le toca desprevenido. Le preguntaré yo a usted si la siguiente idea le parece obvia y razonable. Mantenga su atención en su existencia, cómo se siente, el simple hecho de existir es todo un enigma, pero usted posee un sentido común, que he aprendido que de común no tiene nada. Porque de alguna manera, que nadie le enseñó, su cerebro le dice que usted está ahí solo, y sabe que yo no estoy ahí, usted está solo, dentro de su cabeza, a muchos este pensamiento les causa pesar y les hace sentir solitarios, y lo están, pero ahí afuera están los otros, y distraen a la soledad. A mi me llevó a tal desesperación que me quería salir a toda costa de allí, que alguien me hiciera el favor de reventarme la cabeza contra un árbol, como se observa en graves conflictos entre chimpancés, y sólo era ansiedad lo mío.

Es interesante aunque aterrador saber lo que ocurre cuando un animal social con las capacidades cerebrales potenciales para enloquecer es segregado y apartado para que la soledad lo carcoma desde el interior. Es de los humanos de quienes hablo. ¿Qué posibilidad existe de que dentro de las millones o miles de millones de generaciones – ¿Quizá alguien tenga la cuenta?- de nuestra especie, hayan surgido algunos lunáticos que hayan inventado una serie de eventos que nunca ocurrieron, pláticas con seres sobrenaturales, escenarios parecidos a los planteados en el realismo mágico, historias repletas de ficciones - que hasta el día de hoy perduran? Y le acercan a usted y a mí a ese estado de retraso mental para nuestra época.

Sabe, creo que todos hemos perdido la lucidez, la manera en cómo permitimos que nos sometan nuestros propios gobiernos, y líderes, me parece digno de merecerse para un grupo de retrasados mentales (sin intención alguna de insultar a quienes se les denomina como tal por un lento e incompleto desarrollo de la habilidades cognitivas), engañados con puras jugarretas fáciles de descifrar y evidenciar si uno pone atención, pero la tristeza es ver como nosotros nos convertimos en una demora e impedimento para el avance del pensamiento colectivo. ¿Cuándo comenzará a importarnos más lo que le pase a nuestro compañero que las idioteces que surgen del televisor, disfrazadas con el nombre de entretenimiento y no llamadas como deberían de ser llamadas: podredumbre? Debemos ser tolerantes, pero me pregunto cuándo perderemos el miedo de enfrentar a quien ‘mantiene’ el control y le digamos a la cara que es un imbécil, y que de sentido, poco tiene lo que dice y hace. ¿Podremos lograr que la política deje de ser una ‘disciplina’ dónde al menos pendejo se le den más votos, por miedo que el otro ‘pendejazo’ gane el control? Y que más bien nadie les haga caso hasta que surja el mejor. Y que las protestas no sean por redes sociales, donde nadie actúa de verdad y sólo hacen sabotajes electrónicos. Que se pierda el miserable miedo y se haga renunciar al mediocre con toda la fuerza.  

 Sacar a las mentes jóvenes del encierro(sacarnos a todos), y que la fobia del exterior sea eliminada por sus padres, amigos, vecinos, comerciantes, profesores, y cualquiera que esté a su alcance, que sean protegidos, y no secuestrados para explotarlos de la manera más visceral y miserable posible. Que para los religiosos no haya alguien a quien consideren como un error de Dios o una artimaña y mensajero del Diablo, y que para nosotros los que no creemos, que no haya alguien a quien consideremos como un desperdicio de existencia, y  tampoco que pensemos en él y queramos escupirle o hasta vomitarle directo en los ojos y ahogarlo con tanto asco.

Es en vista de todos los acontecimientos de la especie humana - o más bien de unos cuantos de los que he sido testigo o estudiante y lector – que se pueda fácilmente determinar que por naturaleza, el humano no es bueno, ni consigo ni con otros seres vivos. Pero uno debe estudiar más de cerca los descubrimientos neurocientíficos y de la psicología evolutiva, son sorprendentes y han revelado lo que pocos hubieran imaginado. Pero la conclusión a esto no es así.

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Realmente no hay mejor manera de terminar este texto subjetivo que recordarle a usted sobre el escrito pendiente sobre la naturaleza del humano y su comportamiento. Y haciendo referencia a una idea más de Bill Hicks, pero adaptándola a mis circunstancias (cambiándole el contexto), parafraseándola: ¡No sólo pienso que la desrealización debería ser común, pienso que debería de ser mandatorio tener una experiencia así! Y si alguien se niega: ¡Callate, es la ley! Desprecio a todo aquel que proponga una idea que afecte al bienestar de una persona, pero dentro de mi brutalidad he llegado a pensar que experimentar con la sensación de una muerte inminente en un lugar desconocido, sin que haya peligro en realidad, es liberadora. Encontrarse en un lugar tan extraño, del que quiere salir, con ayuda de quien sea, y olvidar cualquier sentimiento abominable sobre la vida, una experiencia redentora que le saque un buen susto y le haga llegar a conclusiones benignas, o quizá quiera quedarse allí adentro y lograr que todo sea maravilloso para usted y darse cuenta que son muchas las cosas que valen la pena o el ‘maldito’ esfuerzo.

-Escrito por José Flavio G.M.